• Roxana Portocala

Flexibilidad cognitiva en niños con Autismo

Actualizado: 31 oct 2020



Es muy común que nos encontremos con conductas rígidas y resistentes al cambio en niños con Autismo y esto se debe principalmente que a los niños con autismo se les dificulta adaptarse y anticiparse a posibles cambios de situaciones y tienden a sentirse más seguros repitiendo la misma situación o conducta, es decir, manteniendo la misma rutina como por ejemplo: ir al parque siempre tomando el mismo camino. Estos tipos de conductas conllevan a que la conducta del niño sea menos adaptativa y funcional, pudiendo desencadenar fuertes crisis cuando una situación no se da como ellos esperan que se dé.

La flexibilidad cognitiva es la capacidad que tiene el cerebro para adaptar la conducta y el pensamiento de una persona con facilidad en posibles situaciones cambiantes y de sorpresa.

La flexibilidad cognitiva es una habilidad que puede entrenarse, aprender y mejorar. Es por ello que es de gran importancia fomentar y exponer a los niños con autismo a contextos donde las rutinas sean variables en cuanto a las actividades diarias, como los horarios para las mismas.

Estas son algunas sugerencias para entrenar la flexibilidad cognitiva:

  • Anticipar lo que ocurrirá. Por ejemplo: Si irá al cumpleaños de un amigo, se le deberá anticipar que irá a festejar el cumpleaños de su amigo, donde habrán otros niños, habrá música, globos, etc.

  • Se le puede presentar alternativas de actividades cuando el niño desea hacer algo que no se puede hacer en ese momento. Es bueno que el adulto junto con el niño busquen una buena alternativa como modo de solución.

  • Alterar la rutina diaria y el orden en que se realizan estas mismas. Por ejemplo: no siempre tomar el mismo camino para ir a determinados sitios como puede ser el centro de terapias o ir al colegio.

  • Valerse del uso de imágenes para planificar una actividad. Alterar frecuentemente estas planificaciones y ayudar al niño a encontrar una solución.

  • Aumentar la flexibilidad a nivel de su lenguaje con actividades que trabajen el lenguaje no literal (metáforas, adivinanzas, bromas, etc.)

  • Fichas de actividades para desarrollar la flexibilidad cognitiva, como por ejemplo: laberintos, buscar objetos escondidos, completar códigos, etc.

  • Desarrollar habilidades cognitivas mediante juegos como: juegos de construcción, juegos de mesas, Simón dice, etc.

Si notas que tu niño presenta dificultades por presentar patrones rígidos de conducta, los cuales son difíciles de cambiar y alteran el bienestar de sí mismo y su entorno inmediato es recomendable consultar a un especialista, de modo de intervenir en estas conductas con el fin de ayudar a la adecuada regulación emocional y funcionamiento del niño.


 

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