• Roxana Portocala

El juego en los niños con Autismo



El juego es una necesidad básica y una práctica universal que existe en todas las culturas y civilizaciones. El jugar tiene múltiples beneficios y uno de ellos es que favorece el aprendizaje en todas las áreas del desarrollo (sensorial, motricidad, cognición, comunicación y habilidades socioemocionales).


Es una oportunidad y desafío para que el niño expanda sus conocimientos y lo utilice como vía de canalización de su mundo interno. En este entramado entre juego-conocimiento-mundo interno tiene lugar el aprendizaje, que enriquece el jugar y lo hace una experiencia aún más interesante para el propio niño.


¿Cómo es el juego en los niños que tienen TEA?

El juego en los niños con autismo presenta características particulares y dificultades que se manifiestan en áreas como el área simbólica o área social.


Los niños con autismo suelen utilizar los objetos de forma repetitiva, resultando difícil a veces incorporar nuevos juegos o cambiar los mismos. Se observa en los niños con autismo dificultad en desarrollar un juego creativo y simbólico, como así también en participar de juegos sociales y de interacción con más personas, ya que hay preferencia por los juegos en solitario. Por esto mismo que las intervenciones de los padres, como de los especialistas deben enfocarse e incluir el desarrollo del juego simbólico y del juego social.


Al jugar con el niño es importante asegurar:

- Diversión (debe ser un juego agradable y estimulante sobre todo para el niño).

- Utilizar objetos/juguetes del interés del niño para empezar el juego y desde ese lugar potenciar la interacción.

- Dar lugar a la espontaneidad (si jugamos a las cosquillas y el juego cambia de rumbo, permitir este cambio).

- Reciprocidad (siempre se recomienda que en el juego haya interacción, pausas, miradas).

- Lenguaje claro y sencillo.

- Reglas (anticipar las reglas antes de empezar es de gran ayuda).

- El adulto debe cumplir un rol como mediador del juego.


Algunas sugerencias importantes al jugar con un niño con autismo son:

- Fomentar el juego funcional, que este tenga un sentido y finalidad. Un ejemplo podria ser armar un rompecabezas completo o armar una torre de cubos.


- El juego debe empezar, tener su desarrollo y finalizar. Muchas veces sucede que los niños con autismo tienen dificultad en acabar una actividad que empiezan. Es importante el rol del adulto como modelador e instructor que algo que empezamos debemos acabarlo.


- El orden es importante. Si sacamos un juguete para hacer uso de él, al finalizar de utilizarlo el niño debe guardarlo antes de escoger otro juguete para jugar. Si presenta dificultades, el adulto cercano debe acompañarlo y modelar como modo de enseñanza aquello que debe hacer. Valerse de canciones es un recurso muy útil.


- No abrumar de estímulos el espacio de juegos. Muchas veces sucede que el lugar donde los niños juegan tiene muchos juguetes a su alcance y esto es causa de su distracción. Una buena practica podria ser colocar los juguetes fuera del alcance del niño (en un estante alto), esto podria generar que el niño intente comunicar cuando desea algún objeto de su interés, ya sea verbalmente, señalando con el dedo o con gestos.


Estos estimulos son de gran importancia, ya que en los niños con autismo una de las áreas a estimular es la comunicación y podemos ayudarlos desde nuestras casas.



 

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