• Roxana Portocala

Berrinches: Cuándo es normal un berrinche y cuándo debo buscar ayuda

Actualizado: 11 dic 2020


Un berrinche se define como una manifestación y expresión basada en un fuerte ataque de ira que va acompañado de gritos, protestas, llantos e incluso manifestación física como tirarse al piso, etc.

Estos berrinches suceden cuando el niño quiere obtener algo que quiere o lo necesita y es común en niños pequeños (16 meses a 3 años), pero tienden a ir disminuyendo a medida que los niños desarrollan el lenguaje y pueden expresarse mejor. Los berrinches ocasionales son considerados normales en el desarrollo y maduración de cualquier niño, ya que estos berrinches se deben a que el niño experimenta frustración y no tiene los recursos ya sea verbales, como emocionales para lidiar con el mismo y por ello se desencadena una pataleta.

La intensidad y frecuencia en la que se presenta un berrinche puede variar acorde a la edad del niño, la disposición (estado de ánimo en el que se encuentra) y reacción de los padres al berrinche. Sin embargo algunos niños con el paso de los años continúan realizando berrinches, estos mismos denotan otras características en su forma, tiempo de duración y frecuencia, lo cual expresa mayor dificultad en controlar las emociones, impulsividad verbal hasta intentos de manipulación o chantaje emocional con los padres. Por ejemplo, puede desencadenarse un berrinche si no son los primeros en lanzar una pelota o si notan que se le presta menos atención que a su hermano. En ocasiones se puede observar que el niño se detenga a ver la reacción de sus padres y luego continuar con su pataleta.

Como padres muchas veces nos preguntamos ¿Cómo debo reaccionar ante esta pataleta? ¿Actué de forma apropiada? ¿Qué puedo hacer para ayudarlo a afrontar su frustración y aprender de la misma? ¿Cómo evito las pataletas? ¿Cuándo debo acudir a un profesional en busca de ayuda?

Ante un berrinche se nos presenta la oportunidad de enseñarles a nuestros hijos con el ejemplo, desde mantener la calma y poder enseñar a expresar de manera oral aquello que lo hace molestarse y tener este tipo de respuesta. También podemos anticipar a nuestro hijo aquello que probablemente pueda suceder y hacer enfadar. Una buena manera es anticiparle por ejemplo que saldremos de paseo, pero no pasaremos por la tienda y no compraremos dulces. Como opción se le puede dar a elegir que prepare su snack para el paseo. O si saldremos de paseo y debemos cortar su juego, anticiparemos de manera progresiva que ya toca cambiarnos y prepararnos para salir de casa. También es muy valioso elogiar a nuestros hijos cuando logran el autocontrol, en el caso de que no lo logren, podemos revalidar sus sentimientos (enojo, tristeza) e incentivar para que la próxima vez logre el autocontrol.

Anticiparnos a los berrinches de nuestros hijos es una estrategia fundamental que podemos utilizar como padres y que puede ayudar a afrontar una pataleta de una manera más adecuada. Es fundamental que como padres entendamos que marcar límites es bueno y que estos cuando son coherentes, se hacen con firmeza y convicción son sinónimos de amor y contención.

Es importante tener en cuenta que como padres podemos consultar a un profesional cuando los berrinches se mantienen en el tiempo y no conseguimos controlarlos, ni ayudar a nuestro niño con las adecuadas estrategias de autocontrol. En estos casos la mejor opción es acudir a un profesional y solicitar ayuda.

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